Volvemos a ponernos en camino
- David Fornieles Rodríguez

- hace 5 minutos
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Queridos amigos:
Septiembre tiene siempre algo de comienzo. Regresamos poco a poco al ritmo habitual, recuperamos encuentros y actividades, abrimos agendas y empezamos a pensar en todo lo que nos espera durante los próximos meses.
También para la Red Mundial de Oración del Papa en España comienza un nuevo curso. Y quisiera que lo comenzáramos no pensando primero en todo lo que tenemos que hacer, sino preguntándonos algo más importante: ¿para qué estamos aquí?
Somos una red de personas que quieren vivir disponibles para una misión. Hombres y mujeres, laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas, comunidades, parroquias y grupos repartidos por toda España que cada día queremos unir nuestra vida a la oración que el Papa confía a la Iglesia.
Eso es mucho más que recibir una intención mensual.
Cada intención del Papa nos abre una ventana al mundo. Nos invita a salir de nosotros mismos, a mirar una realidad concreta, a dejarnos tocar por ella y a preguntarnos qué respuesta podemos ofrecer desde nuestra propia vida.
Por eso nuestra misión comienza siempre en la oración, pero no termina en ella.
Rezamos para hacernos disponibles.
Nos hacemos disponibles para servir.
Y servimos aprendiendo a vivir al estilo de Jesús.
Este curso queremos seguir avanzando precisamente en ese camino.
Tenemos por delante meses importantes. Seguiremos fortaleciendo nuestra presencia en las diócesis, acompañando a nuestros grupos y centros, ofreciendo nuevos recursos para la oración y la formación y buscando maneras de llegar también a quienes todavía no conocen esta misión.
Queremos cuidar especialmente el Camino del Corazón, nuestro itinerario de formación, que nos ayuda a entrar en una relación cada vez más profunda con Jesús y a vivir una misión de compasión al servicio del mundo.
Queremos también recuperar vínculos. Volver a encontrarnos con tantas personas, parroquias y comunidades que durante muchos años han formado parte del Apostolado de la Oración. Escuchar su historia, agradecer todo lo recibido y descubrir juntos cómo continuar hoy una misión que comenzó hace ya más de 180 años y que sigue plenamente viva.
Y queremos hacerlo juntos.
En una red nadie camina solo. Cada grupo que se reúne para rezar, cada persona que comienza el día ofreciendo su vida, cada asesor diocesano que acompaña y sostiene la misión en su Iglesia local, cada sacerdote, cada comunidad religiosa y cada uno de nuestros miembros y colaboradores forman parte de esta misma historia.
A veces podemos tener la impresión de que nuestro pequeño gesto apenas cuenta. Pero una red se construye precisamente así: con muchos pequeños puntos que permanecen unidos.
Dentro de pocos días celebraremos nuestro Encuentro Nacional bajo un lema que expresa muy bien el momento que estamos viviendo: «Alzar la mirada, discernir la misión».
Eso quisiera pediros al comenzar este curso.
Que alcemos la mirada.
Que no nos quedemos únicamente en lo que siempre hemos hecho. Que sepamos reconocer todo lo bueno recibido durante tantos años, pero que tengamos también la libertad de preguntarnos qué necesita hoy la Iglesia de nosotros.
Que escuchemos.
Que discernamos.
Y que tengamos la valentía de ponernos nuevamente en camino.
Hay muchas personas que necesitan descubrir que la oración no las aparta de la vida, sino que las introduce más profundamente en ella. Que rezar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia puede transformar nuestra manera de mirar, de relacionarnos y de servir.
Tenemos por delante un curso lleno de posibilidades.
No sabemos todo lo que irá naciendo durante estos meses. Y quizá sea bueno que así sea. Una obra que se deja conducir por el Espíritu tiene que conservar siempre espacio para la sorpresa.
Lo importante es que nos encuentre disponibles.
Al comenzar este nuevo curso quiero también daros las gracias. Gracias a quienes lleváis muchos años sosteniendo el Apostolado de la Oración y la Red Mundial de Oración del Papa. Gracias a nuestros asesores diocesanos, que acompañáis la misión en las Iglesias locales. Gracias a quienes coordináis grupos y centros. Gracias a todos los miembros y colaboradores que hacéis posible que esta red siga creciendo. Y gracias también a quienes acabáis de acercaros y empezáis a descubrir esta misión.
Todos sois necesarios.
Os invito a comenzar este curso con una oración muy sencilla, quizá la misma con la que podemos comenzar cada mañana:
«Señor, aquí estoy.
Te ofrezco este día.
Hazme disponible para tu misión».
Después, alcemos la mirada. Hay un mundo que espera nuestra oración, nuestra cercanía y nuestra compasión.
Buen comienzo de curso a todos. Seguimos caminando juntos.
Un abrazo,
David Fornieles
Director Nacional
Red Mundial de Oración del Papa · España





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