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Por una Iglesia sinodal


Recemos para que la Iglesia, fiel al evangelio y valiente en su anuncio, viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida.


Francisco está convencido de que la humanidad se encuentra en un “momento Noé”, que “existe un Arca que nos espera para llevarnos a un nuevo mañana”, es decir, que tenemos frente a nosotros una oportunidad para construir algo diferente, “siempre y cuando encontremos el Arca de los lazos que nos unen, de la caridad, de la común pertenencia”. (Francisco, “Soñemos Juntos: El camino a un futuro mejor”). Y en este mes de octubre, clausurada ya la fase diocesana del proceso sinodal, y mientras se prepara el primer Instrumentum Laboris para el Sínodo de los Obispos, pone el foco de su intención de oración en la Iglesia, y nos pide que recemos y nos movilicemos para que esta viva cada vez más la sinodalidad y sea un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida. Porque “la Iglesia no es otra cosa que el «caminar juntos» de la grey de Dios por los senderos de la historia que sale al encuentro de Cristo el Señor”, y “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”. (Francisco, Discurso para la Conmemoración del 50° aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos 17 de octubre de 2015).


Fiel al Evangelio y valiente en su anuncio


La intención remarca como características necesarias de la Iglesia -y, por tanto, de cada uno de sus miembros- la fidelidad al Evangelio y la valentía en su anuncio. Y es que, para Francisco, “no se puede posponer la opción por el Evangelio (…) Se trata de no vivir de manera hipócrita, sino de estar dispuestos a pagar el precio de las decisiones coherentes —esta es la actitud que cada uno de nosotros debería buscar en la vida: coherencia— pagar el precio de ser coherentes con el Evangelio. Coherencia con el Evangelio. Porque es bueno decirse cristianos, pero es necesario sobre todo ser cristianos en las situaciones concretas, testimoniando el Evangelio que es esencialmente amor a Dios y a los hermanos”. (Angelus, 18 de agosto de 2019).

En este sentido, el documento de la Comisión Teológica Internacional “La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia”, del 2 de marzo de 2018 remarca que “toda la renovación de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad a su vocación. Por tanto, en el cumplimiento de su misión, la Iglesia está llamada a una constante conversión que es también una “conversión pastoral y misionera”, consistente en una renovación de mentalidad, de actitudes, de prácticas y de estructuras, para ser cada vez más fiel a su vocación” (nº104).


Vivir cada vez más la sinodalidad


El mismo documento anima así a vivir cada vez más la sinodalidad y a intensificar la colaboración mutua: “Una mentalidad eclesial plasmada por la conciencia sinodal acoge gozosamente y promueve la gracia en virtud de la cual los Bautizados son habilitados y llamados a ser discípulos misioneros. El gran desafío que se le presenta a la vida de la Iglesia es intensificar la mutua colaboración de todos en el testimonio evangelizador a partir de los dones y de los roles de cada uno, sin clericalizar a los laicos, evitando en todo caso la tentación de “un excesivo clericalismo que mantiene a los fieles laicos al margen de las decisiones”


Y señala algunas líneas fundamentales de orientación de la acción pastoral en la perspectiva de la comunión y de la puesta en acto de la sinodalidad:


a. La activación, a partir de la Iglesia particular y en todos los niveles, de la circularidad en el ministerio de los Pastores, la participación y corresponsabilidad de los laicos, los impulsos provenientes de los dones carismáticos según la circularidad dinámica entre “uno”, “algunos” y “todos”.

b. La integración entre el ejercicio de la colegialidad de los Pastores y la sinodalidad vivida por todo el Pueblo de Dios como expresión de la comunión entre las Iglesias particulares en la Iglesia universal.

c. El ejercicio del ministerio petrino de unidad y de guía de la Iglesia universal por parte del Obispo de Roma en la comunión con todas las Iglesias particulares, en sinergia con el ministerio colegial de los Obispos y el camino sinodal del Pueblo de Dios.

d. La apertura de la Iglesia católica hacia otras Iglesias y Comunidades eclesiales en el compromiso irreversible de caminar juntos hacia la plena unidad en la diversidad reconciliada de las respectivas tradiciones.

e. La diaconía social y el diálogo constructivo con los hombres y las mujeres de las diversas confesiones religiosas y convicciones para realizar juntos una cultura del encuentro.


En definitiva, como indica el Documento Preparatorio del Sínodo de los Obispos, “caminando juntos, y juntos reflexionando sobre el camino recorrido, la Iglesia podrá aprender, a partir de lo que irá experimentando, cuáles son los procesos que pueden ayudarla a vivir la comunión, a realizar la participación y a abrirse a la misión”. Sumémonos al desafío que Francisco nos propone para este mes y embarquémonos, como Iglesia, en este proceso sinodal que haga de ella una Iglesia abierta a todos, un lugar de solidaridad, fraternidad y acogida.


Concretar la intención en nuestra vida


Sinodalidad. “Si hablamos de una Iglesia sinodal no podemos contentarnos con la forma, sino que necesitamos la sustancia, los instrumentos y las estructuras que favorezcan el diálogo y la interacción en el Pueblo de Dios, sobre todo entre los sacerdotes y los laicos.” (Papa Francisco).

¿Cómo estás viviendo este proceso sinodal? ¿Te sientes implicado en él? ¿Cómo podrías hacerlo más?


Encuentro. “No olvidemos el estilo de Dios que nos ha de ayudar: la cercanía, la compasión y la ternura” (Papa Francisco).

Acoge a tus hermanos en sus necesidades.


Escucha. “El Sínodo también nos ofrece una oportunidad para ser Iglesia de la escucha, para tomarnos una pausa de nuestros ajetreos, para frenar nuestras ansias pastorales y detenernos a escuchar. Escuchar el Espíritu en la adoración y la oración.” (Papa Francisco).

¿Estás disponible a la escucha de los demás?


Discernimiento. “El Sínodo es un itinerario de discernimiento espiritual efectivo, que no emprendemos para dar una imagen bonita de nosotros mismos, sino para colaborar mejor con la obra de Dios en la historia” (Papa Francisco).

Busca oportunidades para formarte en el discernimiento cristiano.


Disponibilidad a la misión. “En el cuerpo eclesial, el único punto de partida, y no puede ser otro, es el Bautismo, nuestro manantial de vida, del que deriva una idéntica dignidad de hijos de Dios, aun en la diferencia de ministerios y carismas. Por eso, todos estamos llamados a participar en la vida y misión de la Iglesia” (Papa Francisco).

¿Participas de alguna manera de la misión de la Iglesia en tu Parroquia, colegio, grupo o co

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