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Red Mundial de Oración del Papa

Apostolado de la Oración - España

Cada mañana: una entrega

Al iniciar el día, en un momento de silencio, me hago presente a Jesús resucitado, que está conmigo. Pido al Padre que me haga disponible a la misión de su Hijo durante esta nueva jornada, ofreciéndole lo que soy y tengo. Este ofrenda la puedo hacer según mis propias palabras o apoyándome en una oración de ofrecimiento escrita. Pido al Espíritu Santo que abra mi corazón a las necesidades y desafíos para la humanidad y la misión de la Iglesia, y oro por ello según las intenciones del Papa para este mes.

Un posible esquema para este momento podría ser:

1. Elijo un lugar tranquilo, especial, delante de una imagen de Jesús. Algunos pasos antes de "entrar" en ese lugar, me doy tres segundos para preparar el corazón a orar. Elijo la posición adecuada, calmo mi cuerpo, respiro hondo varias veces. Con la señal de la cruz abro mi corazón a la presencia amorosa del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

2. Siento la mirada del Padre que me acoge con cariño. Le abro mi corazón al iniciar el nuevo día: ¿Cómo estoy esta mañana?(me presento a la oración tal como soy o estoy: si cansado, animado, asustado, preocupado, alegre, triste, si santo o pecador, etc.).

 

3. Abro mi corazón a la Palabra de Dios: Leo un breve texto bíblico (puede ser de la misa de hoy), le doy vueltas, lo dejo resonar en mi interior, dialogo con el Señor. Reclinado sobre su pecho como el discípulo amado, escucho la voz del Señor que me susurra al oído su profundo amor por mí y me invita a vivir este día unido a él, guardando su Palabra.

 

4. Abro mi corazón para ofrecer: Repaso mentalmente lo que haré hoy y le pido a Jesús que todo lo haga guiado por su Espíritu Santo. Con mis manos abiertas, le ofrezco este día al Padre con una Oración de Ofrecimiento ya escrita o con mis propias palabras. Siento que él acoge con cariño la ofrenda de mi vida.

 

Dios, Padre nuestro,
yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos,
 palabras, obras, alegrías y sufrimientos
en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo
que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía
para la salvación del mundo.
 
Que el Espíritu Santo, que guió a Jesús, 
sea mi guía y mi fuerza en este día
para que pueda ser testigo de tu amor.
 
Con María, la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente por las intenciones del Papa
y de nuestros obispos para este mes.

 

5. Abro mi corazón a la misión: deseo colaborar hoy con Cristo en su misión, desde lo que soy, cómo estoy, dónde estoy. Lo hago unido a la misión de toda la Iglesia, sintiendo comunión profunda con los desafíos que nos presentan el Papa y nuestros obispos este mes, orando por sus intenciones de oración.

 

6. A través de un gesto o una mirada, abro mi corazón a María, la mujer de corazón abierto y le pido su ayuda. Concluyo dando gracias a Dios por este nuevo día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.