Apostolado de la Oración - Secretariado Nacional de España

El ofrecimiento de la propia vida
 
El APOR pide al bautizado que tome conciencia del valor sobrenatural de sus actos y renueve su consagración bautismal al comienzo de cada jornada, ofreciendo al Padre, en unión con Cristo, su actividad diaria por las intenciones que mensualmente proponen el Papa y los obispos a los miembros del APOR.
 
Esta ofrenda hace ver que se puede buscar, encontrar y servir a Dios en todas las personas y cosas que nos rodean; transforma la vida entera en oración de intercesión ante el Padre por el mundo; fortalece los vínculos con la Iglesia universal, sintiendo como propios los problemas que afectan al conjunto de ésta. También, realizada con seriedad, cambia a quien la hace: no es fácil ofrecer el trabajo diario al Señor y mantener, al mismo tiempo, actitudes o pensamientos contrarios al Evangelio.
 
Para ello, el APOR propone una breve fórmula concreta, trinitaria y de gran contenido teológico, que cada uno puede acomodar según sus propias vivencias.
 
 
Dios, Padre nuestro,
yo te ofrezco toda mi jornada,
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos,
 palabras, obras, alegrías y sufrimientos
en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo
que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía
para la salvación del mundo.
 
Que el Espíritu Santo, que guió a Jesús, 
sea mi guía y mi fuerza en este día
para que pueda ser testigo de tu amor.
 
Con María, la madre del Señor y de la Iglesia,
pido especialmente por las intenciones del Papa
y de nuestros obispos para este mes.